De acuerdo a expertos en psicología de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF), los Niños y Niñas expuestos a la movilización atípica, puedan llegar a desarrollar el Síndrome de Ulises, que consiste en un conjunto de síntomas que se derivan de estresores graves asociados a la emigración y conocido como en el Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple.

Según especialistas la migración por si no es una causa de enfermedad mental, sino un factor de riesgo que se presentan en dos casos: cuando la persona inmigrante posee características que le hacen vulnerable o si el país de acogida le es hostil, y para aquellos casos cuando se dan ambas situaciones a la vez.

Por lo que emocionalmente las y los niños estan expuestos a siete tipos de duelos al dejar su país de origen, que va desde la perdida de contacto con familiares y amigos, de la lengua materna, de la cultura, de los paisajes, la tierra, la perdida de contacto con el grupo de población de origen, la exposición a la existencia de graves riesgos físicos y a altos niveles de estrés.

Situaciones que generan en el niño o niña: la detención o regresión de procesos madurativos, las perdidas y el sufrimiento que crea tristeza y aislamiento, ansiedad por separación de las personas o demás familiares que representa un vínculo afectivo para ellos y ellas, también puede llegar a causar síntomas de dolor de cabeza frecuente, vómitos, congestiones y además problemas de autopercepción y autoestima.

El Síndrome de Ulises se caracteriza por cumplir una serie de estresores y un conjunto de síntomas como: la soledad por no poder regresar a su país de origen, el fracaso por grande dificultades al enfrentarse a la ruta migratoria, la lucha por la supervivencia, y el miedo o terror a los peligros de viaje.

En virtud de lo anterior se debe tener presente que las adversidades crónicas a las que son expuestos las niñas y niños podrían disminuir en el infante el sentido de seguridad emocional, alterando sus relaciones de apego y favoreciendo su desajuste emocional, afectando la calidez emocional, capacidad de crear y mantener vínculos y posibles desarrollos de trastornos depresivos o de personalidad.

En este sentido, la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF), llama a los padres y madres de familia como principales garantes de la protección de sus hijos e hijas y a la población hondureña en general, a tomar conciencia sobre los riesgos que genera la migración irregular en la vida de cualquier niño o niña