“Mantener  vivo el amor por lo nuestro y el orgullo por nuestros valores y nuestra cultura”, pidió este jueves el presidente Juan Orlando Hernández en la ceremonia de izada de la bandera nacional que dio inicio a la celebración de los 195 años de Independencia patria.

En la ceremonia de inicio de las Fiesta Patrias en Casa de Gobierno, el mandatario se hizo acompañar de la primera dama, Ana García de Hernández, miembros de su Gabinete de Gobierno, embajadores de los países centroamericanos, autoridades civiles y militares e invitados especiales.

La celebración patria de 2016 promueve desde ya la celebración de los 200 años de la Independencia, bajo la denominación “195 años de Independencia, Rumbo al Bicentenario 2021”.

La ceremonia, también motivada porque hoy es el Día de la Bandera, comenzó con el show de música y danza de Marca País.

Asimismo, incluyó la izada del pabellón nacional en la Plaza la Democracia, así como de las banderas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, con la presencia de sus respectivos embajadores en Honduras.

También se llevó a cabo la renovación de las banderas de las 15 secretarías de Estado y del juramento correspondiente por parte de sus respectivos titulares, además de la lectura del decreto de creación del Día de la Bandera, por parte del presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva.

Representantes del sector privado, el agro, la academia, la economía social, los jóvenes y los grupos étnicos leyeron fragmentos de memorias de los próceres hondureños.

El niño no vidente Feyner Perdomo declamó La Oración del Hondureño, del escritor Froylán Turcios, y el cuadro de danzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras bailó un popurrí de música hondureña ejecutado por la Banda de los Supremos Poderes, que también acompañó a la cantante Shirley Paz en la entonación del Himno Nacional.

Casi dos siglos

El titular del Ejecutivo resaltó que “son casi dos siglos en los que hemos ejercido nuestros derechos a escoger por nosotros mismos y de tomar las decisiones que creemos más adecuadas que beneficien a nuestra sociedad y que permitan que todo ciudadano hondureño sea tomado en cuenta para el desarrollo económico y social con equidad”.

El gobernante recordó que “hace casi 200 años los hondureños ejercimos el derecho a la libertad y a gobernarnos porque nacimos libres y ningún Estado o nación extranjera debe limitar ese derecho, porque es un derecho fundamental con el que nacemos todos los seres humanos”.

“Este grito de libertad y de orgullo  de ser ciudadanos libres –prosiguió- es parte de la herencia digna que los héroes patrios sembraron en nuestra conciencia y que nosotros debemos acuñar en la conciencia de nuestros hijos y en los hijos de nuestros hijos”.

“Esa herencia nos impulsa a no ceder ante las adversidades, por grandes desafíos o porque estos sean complejos y parezcan insuperables”, acotó.

El presidente Hernández añadió que “esa llama de libertad es nuestra responsabilidad ineludible de mantenerla viva siempre, así como debe mantenerse vivo el amor por lo nuestro y el orgullo por nuestros valores y nuestra cultura”.

 

 

Unión centroamericana

Hernández alabó el esfuerzo que realizó el prócer Francisco Morazán, quien –consideró- es un ejemplo de lucha por la libertad y por los ideales, el sueño de una Centroamérica unida.

También destacó su convicción por luchar por la patria fuerte y grande que le permitió mantener un recio liderazgo en una Centroamérica difícil, convulsa, y no doblegarse aunque estuviera frente al pelotón de fusilamiento.

“Eso es tener convicción en lo que se cree, llegar al punto de decidir que la vida de cada uno de nosotros tiene cosas más grandes como es la patria, como es nuestro pueblo”, apuntó.

Aseguró el mandatario que “esos ideales nosotros los hemos heredado y en el caso particular de nuestro Gobierno trabajamos por mantenerlos vivos, mantener viva la llama de la libertad y la dignidad”.

Hernández apuntó que “nos esforzamos porque los jóvenes de hoy  poco a poco vayan sintiéndose  orgullosos de sus raíces, orgullosos de la riqueza cultural y que aprecien cada vez más lo mucho que estamos avanzando como pueblo, como nación”.

Señaló que ese avance representa el esfuerzo de los hondureños, “significa la suma del esfuerzo, de la entrega que cada uno de los miembros de este pueblo hondureño aportamos al concurso nacional”.

Grandes desafíos

El titular del Ejecutivo aseveró que “tenemos grandes desafíos, como todos los pueblos del mundo, y hoy particularmente a través de todas las naciones se empiezan a ver convulsiones sociales como pocas veces se ha visto en la historia reciente”.

“Esa convulsión se traduce en delincuencia, en irrespeto a la vida, en irrespeto al producto del esfuerzo tesonero y honesto que se traduce en riqueza cuando alguien lo hace bien”, señaló.

Enfatizó que “enfrentamos ese desafío como nación; así como muchos pueblos del mundo han sacudido al interior de su sociedad se mantuvieron disciplinadamente unidos, luchando hasta el último momento, así le toca a Honduras enfrentar este desafío y vencerlo, porque tenemos el derecho de vivir en paz y libertad”.

“Dios da ese derecho y nosotros tenemos que cuidarlo, no sólo para nuestra generación, sino para nuestros hijos, para nuestra descendencia”, aseguró.

Hernández agregó que “cada hondureño tenemos que hacer nuestra parte, no esperar que el otro lo haga por mí”.

“En mi caso, como padre de familia, como ciudadano hondureño, como servidor público, yo haré mi parte y haré lo que tenga que hacer para que mi país recupere la paz y la libertad a la que tiene derecho, esa es mi convicción”, insistió.

Pero también como hermano hondureño –agregó- “pido de cada uno, y de los demás de cada familia, hacer cada quien su parte”.

“Los padres, cuidar a sus hijos, orientarlos por el camino bueno, saber dónde están y con quién están para que no estén con personas  o en lugares equivocados”, dijo

También les solicitó a los padres de familia “enseñarles a sus hijos que es más perecedero, que es más virtuoso, que genera más honra ganarse el dinero digna y decentemente, aunque sea poco a poco, que obtener el dinero fácil, porque fácil se va y seguro deja problemas”.

“El docente en las aulas tiene que hacer también lo propio; las iglesias, como ya lo veo, están saliendo de sus templos a orientar a su pueblo, a sus hermanos”, resaltó.

Gracias a los países amigos

El mandatario también les expresó a las naciones amigas que cooperan con Honduras “muchas gracias; nosotros estaremos siempre listos a corresponderles y ese acompañamiento y ese apoyo yo sé que ustedes lo entienden en el respeto en la dignidad que cada pueblo tiene, como nosotros les respetamos su dignidad a cada uno de ustedes”.

“Seremos un país pequeño comparado con el resto del mundo, tendremos muchos desafíos, pero si algo tenemos que seguir acuñando es nuestra dignidad como nación”, dijo.

Que sea una verdadera fiesta

El presidente Hernández invitó a cada uno de los hondureños a celebrar como se debe el Mes de la Patria, principalmente en los desfiles del próximo 15 de Septiembre.

“Mi aspiración es que cada niño, cada niña, cada joven, cada adulto, cada adulto mayor, goce de estas fiestas, se exprese en los desfiles, en las obras artísticas y todos los demás hagamos ese espacio para que florezca ese talento, que se afiance esa identidad como nación y que esta sea una fiesta mucho más grande y fervorosa de las que hemos tenido”, acotó.

Agregó que, “por eso, a las palillonas, a las pomponeras, a los que van a desfilar en las bandas, a los artistas, a los espectadores, a todos, a gozar estas fiestas como debe ser, porque, además de ser el afianzamiento de nuestra identidad, es la fecha especial de la gran patria que se llama Honduras y que siempre es más grande que cada uno de nosotros y es el resultado de la suma de cada uno de nosotros”.

“Y a nuestros hermanos Centroamericanos decirles siempre, por eso en cada evento cívico nosotros cantamos el himno La Granadera, porque nunca olvidaremos el compromiso que generó Francisco Morazán en Honduras para siempre construir la patria centroamericana; eso somos los hondureños”, finalizó.